Sitio de Castelnuovo

Sitio de Castelnuovo

El asedio de Castelnuovo se trata de una de las mayores hazañas del Ejército Español en nuestra historia. Sucedió entre el 18 de julio y el 7 de agosto de 1539 en el contexto de la lucha por el mar Mediterráneo durante las Guerras habsburgo-otomanas. Castelnuovo, en Montenegro, había sido tomado por los tercios españoles un año antes durante la campaña de la Liga Santa contra el Imperio Otomano. Los españoles estaban siendo atacados por Jeireddín Barbarroja y sus ejércitos, teniendo aquellos que defenderse en inferioridad numérica y sin posibilidad de apoyo por parte de la flota cristiana que acababa de ser derrotada en la batalla de Préveza. ¿Quieres saber cómo transcurrió esta feroz batalla? Arenal de Sevilla te lo cuenta.

Contexto histórico

Estamos en 1538. En este momento la mayor amenaza para la cristiandad en Europa era el Imperio Otomano, que se estaba expandiendo. En 1535, una ofensiva cristiana contra las flotas turcas había logrado expulsar al almirante otomano Jeireddín Barbarroja de las aguas mediterráneas occidentales. Este fue requerido por Constantinopla, donde fue nombrado comandante de una gran flota con la que debía tomar las posesiones de la República de Venecia.

Batalla de Préveza
Batalla de Préveza

Debido al miedo a perder sus territorios, la república veneciana puso en marcha unos acuerdos para formar una Liga Santa con la que combatir a los otomanos, y en 1538 el Papa Paulo III consiguió hacerla realidad, estando formada por la Santa Sede, el Imperio Español, Venecia, el archiducado de Austria y los caballeros de Malta. Se reunieron unos 15.000 hombres, en su mayoría españoles, y 130 galeras, y con esto se enfrentaron a las tropas de Barbarroja. Los desacuerdos entre los dirigentes de la Liga Santa causaron la derrota frente a los otomanos, perdiendo casi toda la flota en la Batalla de Préveza. Los soldados restantes se dirigieron a Castelnuovo, una pequeña localidad costera en la región de la Albania veneciana, y lo conquistaron.

Venecia reclamó la posesión de Castelnuovo, pero como había sido tomado por tropas españolas Carlos I se negó a cederla, poniendo fin a la Liga Santa.

Tercio de Castelnuovo

Asedio de Castelnuovo
Asedio de Castelnuovo

Castelnuovo fue guarnecido por unos 4.000 hombres, la mayoría pertenecientes a un tercio español de veteranos dirigido por Francisco Sarmiento de Mendoza. Debido a la situación, se le renombró como Tercio de Castelnuovo, y estaba compuesto por 15 compañías pertenecientes a diferentes unidades. Junto a estos soldados, se incluyeron 150 unidades de caballería ligera, quince artilleros con sus piezas de artillería, y un contingente de caballeros griegos. La misión de toda esta fuerza era la de derrotar a los otomanos en los Balcanes, pero para ello dependían completamente de la flota cristiana que había sido derrotada anteriormente por Barbarroja.

Comienza el asedio

Jeireddín Barbarroja agrupó a su flota y la rearmó durante el invierno para tenerla lista en la primavera de 1539. Las fuerzas de Barbarroja sumaban la friolera cantidad de 20.000 hombres y 200 barcos, y crearían un bloqueo a Castelnuovo al tiempo que otros 30.000 combatientes asediarían la fortaleza. El Comandante español Sarmiento, a cargo de la defensa de Castelnuovo, al ver la magnitud de su enemigo, se apresuró a mejorar las defensas de la fortaleza y trató de buscar apoyos entre sus aliados, pero todo fue en vano: no consiguieron apoyos y carecían de recursos para mejorar las murallas y fortificar la plaza fuerte.

Jeireddín Barbarroja
Jeireddín Barbarroja

El 12 de junio arribaron en la costa 30 galeras enviadas por Barbarroja para bloquear el golfo del Cattaro. Sarmiento envió 3 compañias del Tercio de Castelnuovo para repeler a los enemigos, y tras una dura batalla los otomanos tuvieron que huir en sus barcos, sufriendo más de 300 bajas y quedando 30 de ellos capturados por los españoles. Viendo esta primera derrota, Barbarroja se presentó con el grueso de su ejército el 18 de julio del mismo año, apenas un mes más tarde, y pasaron 5 días preparando trincheras y 44 cañones pesados de asedio, mientras que Castelnuovo era bombardeado desde el mar por diez cañones en galeras. Sin embargo, los españoles enviaron una fuerza de 800 hombres que consiguió repeler a los invasores y eliminar a la mayor parte de ellos, acabando incluso con algunos de los capitanes más importantes del ejército de Barbarroja.

Ya el 23 de julio comenzaba el gran asalto, y vista la gran superioridad numérica de los otomanos, estos ofrecieron la rendición a los españoles, ya que estos estaban completamente aislados y no podían recibir ayuda de ninguna forma. Sin embargo, la rendición fue negada y los españoles decidieron luchar hasta el final. Comenzó el asalto con un fortísimo ataque por parte de los otomanos, los cuales enviaron a la vez tropas de infantería y artillería, lo que provocó numerosas bajas por fuego amigo además de las causadas por las defensas de Castelnuovo. Esto se zanjó con la pérdida de unas 6.000 unidades otomanas frente a tan solo 50 de la guarnición española.

Segunda fase

Al ver la efectiva defensa que habían realizado, las tropas de Sarmiento decidieron lanzarse a la ofensiva y repeler a los invasores, por lo que un grupo de 600 españoles salieron a combatir y sorprendieron a los turcos, que no pudieron evitar el ataque huyendo presos del pánico, y el mismo Barbarroja tuvo que refugiarse en su galera.

Castelnuovo
Castelnuovo

En los días siguientes, los otomanos consiguieron atrapar algunos soldados españoles, entre los que aparecieron tres desertores que animaron a Barbarroja a seguir con los ataques informándole de las bajas que habían sufrido y de que estaban escasos de pólvora y balas. Barbarroja tomó esta información y el 5 de agosto de 1539 se lanzó a atacar de nuevo, y a pesar de la diferencia en número de soldados, los tercios españoles consiguieron una vez más defenderse con pocas pérdidas, aunque cada vez estaban más desgastados.

Sarmiento, en un intento de defender la ciudadela, ordenó cavar una mina para derrumbar una torre que había sido tomada por los otomanos, pero una explosión accidental durante el trabajo acabó con la vida de todos los soldados españoles que se habían destinado a tal cometido. Esto supuso un durísimo golpe para los tercios españoles, pero la guerra no había terminado y tenían que reponerse. Y eso no era todo: un inoportuno aguacero arruinó las mechas de los arcabuces y los pocos cañones que les quedaban, y acabó con toda la pólvora que quedaba en Castelnuovo. La lucha tuvo que continuar con tan solo espadas, picas y cuchillos, viéndose obligados a luchar hasta los soldados heridos en anteriores días. Parecía imposible, pero los españoles repelieron una vez más los asaltos otomanos.

Barbarroja no se iba a dar por vencido, y envió todas las tropas que le quedaban en la mañana del 7 de agosto de 1539. Sarmiento recibió tres heridas de flecha, y aún así siguió liderando a sus tropas en combate. Castelnuovo fue tan bombardeado que fue imposible defenderlo, así que Sarmiento reagrupó a los 600 hombres que le quedaban con la intención de defender un pequeño castillo en la parte baja de la localidad, y ordenó la retirada al mismo. Sin embargo, al llegar los españoles se encontraron con las puertas del castillo cerradas. Sus ocupantes ofrecieron salvar tan solo al comandante Sarmiento, el cual respondió:

Dios nunca querría que yo me salvara y mis compañeros murieran sin mí

Y Sarmiento se sumó a los capitanes y soldados que quedaban, liderando una última defensa y luchando hasta la extenuación. El 8 de agosto de 1539, Castelnuovo estaba en manos otomanas.

Fin de la batalla

Tan solo 200 hombres de aquellos 4.000 miembros del Tercio de Castelnuovo sobrevivieron a la batalla, siendo todos ellos tomados prisioneros o decapitados por el ansia de venganza de los otomanos: estos habían perdido 37.000 hombres en aquella batalla. Solo dejaron vivos a unos pocos españoles que fueron enviados como esclavos a Constantinopla, aunque aquí no acabaría su historia: 25 de ellos consiguieron escapar 6 años después, llegando al puerto italiano de Mesina.

Y aunque los españoles fueron finalmente derrotados en el asalto a Castelnuovo, la valentía con la que lucharon fue motivo de elogio por multitud de poetas de toda la cristiandad, siendo comparados con los héroes grecorromanos clásicos por la magnitud de su gesta. ¿Conocías esta apasionante historia? Si te ha gustado, no olvides visitar nuestra web www.arenaldesevilla.com, donde encontrarás la más extensa colección de artículos sobre la historia de España y su simbología, para que puedas lucir con orgullo como nosotros que somos Herederos de nuestra Historia.

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