Historia de la Bandera de España (Parte 1)

Hoy vamos a volver la vista atrás para hacer un breve repaso la historia de nuestra bandera hasta La Orden Real de la Banda de Castilla, fundada en 1332 por Alfonso XI, debido a la extensa historia que acompaña a la bandera de España. Este símbolo, que inicialmente cumplía una mera función diferenciadora, evolucionó rápidamente y pasó a estar dotado de un carácter religioso al ser dibujado en él el dios o animal sagrado bajo cuya protección se ponía a la tribu siendo dotado de una gran carga emocional, materializándose en él los ideales de cada una de las agrupaciones humanas. Cuando es necesario mostrarlo a mucha gente, el signo se coloca sobre un soporte para poder levantarlo y hacerlo visible. Los emblemas se sujetan a un palo o lanza para que todos puedan verlos en los poblados o durante los combates ya que, generalmente, señalaban el lugar donde se encontraba el jefe.

Fotografía: Instituto de Historia y Cultura Militar

En un extremo de la lanza, se colocaba un soporte del color característico de la tribu, con dibujos alegóricos de su historia o ideales; otras veces, era una pequeña escultura la que remataba el asta o bien diversas colas de animales. Así, los persas utilizaron un águila dorada, los asirios una paloma, los armenios un león y en la Biblia se hace referencia a los colores que utilizaban las doce tribus de Israel para diferenciarse entre sí.

Más conocidas son, sin duda, las insignias utilizadas por los romanos, consistentes en diferentes figuras de animales, caballo, loba, jabalí, águila, colocadas sobre un asta. Ellos muestran lo que podemos considerar la primera bandera: el vexillum, lienzo de color rojo pendiente de una cruceta que se llevaba al combate y se colocaba en el lugar en que se situaba el general.

En España, quizás podríamos afirmar que la primera divisa utilizada estuvo constituida por el penacho rojo con que los iberos adornaban el casco de bronce que les cubría. Es interesante constatar que este color va a ser nuestro color nacional por excelencia; tanto es así que roja va a ser la escarapela de los gorros militares españoles hasta su sustitución por la bicolor, a mediados del siglo XIX. Cuando se inventa el escudo, sobre él se pinta el signo que representa al guerrero que lo porta. Los signos podían ser personales, representativos de la tribu y más adelante del grupo guerrero.

Cuando el desarrollo de la industria textil lo permite, estos signos se pintan sobre una tela que se sujeta al extremo de un palo largo. Las ventajas son evidentes: Pesa poco, se transporta cómodamente y se sostiene con facilidad, puede ser de gran tamaño, puede alzarse por encima de las tropas y se ve desde muy lejos. Además, su gran superficie permite dibujos más complejos y elaborados.

Golpando Lacio, en el año 456, escribe que los reyes godos usaron como insignia un león sobre ondas azules. Julián del Castillo, en su Historia de los godos dice que usaron bandas amarillas con dos leones rojos rampantes. Desde un principio y hasta hace muy poco tiempo, la bandera ha sido un instrumento militar, que se llevaba al combate con una triple finalidad:

  • Ceremonial: Dice a los demás quien es quien.
  • Práctica: Dice donde estamos a nosotros mismos, marca la posición del jefe y sirve de referencia para realizar las maniobras en el combate.
  • Espiritual: En la tela se representan los símbolos de aquello que se quiere defender, la razón de ser de esa fuerza.

San Isidoro, en las Etimologías, las denomina “enseñas de guerra”, porque con ellas se da a los ejércitos la señal de atacar y de retirarse. Por eso era tan importante defenderlas, porque si se perdían se perdía con ellas la posibilidad de dar y recibir órdenes, con lo que la acción de las tropas perdía mucho en efectividad. Especifica, además, que los Visigodos utilizaron como signos militares el dragón, el águila, el vexilum, la esfera y el manípulo.

El monarca castellano Alfonso X “el Sabio”, (1221-1284), en su “Libro de las siete partidas”, (1256-1265), las define:

“Señales conocidas pusieron antiguamente, que traxesen los grandes homnes en sus fechos, i mayormente en los de guerra, porque es fecho de gran peligro en que conviene que hayan los homnes mayor acabdillamiento, ca no tan solamente se han de acabdillar por palabra o mandamiento de los cabdillos, mas aun por señales”.

Por eso, la historia de las banderas es una historia eminentemente de insignias militares, ya que su uso como representación de la nación es muy moderno, de mediados del siglo XIX.

Pero la bandera no es solo una señal o insignia: rápidamente adquiere con gran fuerza la representación de los valores y los intereses de los soldados que combatían con ellas. Las telas se llenan de motivos religiosos, y el hecho de vivir y morir defendiendo una bandera otorga a éstas una especie de “alma” que no poseen otros símbolos. Los Alféreces, abanderados, eran soldados escogidos. Bernardino de Escalante dice en Diálogos del arte militar:

“La vandera es el verdadero fundamento della Compañía, y en que consiste la honrra, y reputación suya, y de sus soldados, conviene que al que se le uviere de encomendar tenga las calidades de un perfecto Alcayde en nobleza, y estimación de honrra, para que la sepa guardar, y morir por defenderla, sin jamás desamparalla”.

En la Edad Media, probablemente como consecuencia de las Cruzadas y del contacto con los árabes, que las utilizaban con gran profusión, los reyes y nobles comenzaron a usar diversos tipos de banderas como distintivo propio o de las tropas que reclutaban para su servicio, estando formadas por un pedazo de tela con el escudo de armas del Señor al que pertenecía el ejército.

Los diferentes reinos que al unirse dieron origen a España, utilizaron como enseña las armas heráldicas propias traspasadas al lienzo: Castilla enarboló el pendón carmesí con un castillo dorado; León, un león púrpura o rojo sobre fondo blanco; Aragón, los cuatro palos rojos sobre fondo amarillo…

 

 

 

Fotografía: Instituto de Historia y Cultura Militar

En el próximo post abordaremos la historia de la bandera de España desde la Orden Real de la Banda de Castilla, fundada en 1332 por Alfonso XI, hasta las Ordenanzas “de Flandes”de abril de 1702.


Fuente: Instituto de Historia y Cultura Militar

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