Gastronomía romana en Hispania

Gastronomía romana en Hispania

El gusto por los manjares de nuestra tierra no es algo nuevo. Cuando los romanos llegaron a la Península Ibérica no pasaron por alto la riqueza gastronómica de nuestro territorio, e incluso incorporaron muchas de nuestras recetas a sus costumbres. Precisamente las primeras noticias históricas que tenemos del jamón serrano provienen del Imperio Romano.

Los romanos querían saborear los productos de las tierras que conquistaban, y para ello realizaban banquetes y fiestas de todo tipo, donde el placer por la comida se mezclaba a veces con placeres de otra índole. ¿Quieres conocer las costumbres gastronómicas de la Hispania Romana? No te lo pierdas a continuación.

Organización de las comidas

Lo primero es lo primero. ¿Cómo organizaban los romanos sus comidas en Hispania? Pues de manera similar a nosotros en la actualidad.

Granos de farro
Granos de farro

En primer lugar, el ientaculum (desayuno). Los romanos desayunaban unas tortas redondas hechas con farro, un tipo de grano que trajeron los romanos. En las clases altas también se desayunaban huevos, queso y miel. Ya en el periodo imperial se introdujo el pan de trigo, que se humedecía con vino, y se acompañaba de galletas, aceitunas, queso o uvas.

El prandium (almuerzo) se trataba de una comida ligera, principalmente consistente en las sobras de la cena anterior.

Por último, la cena era la comida principal del día. Comenzaba por la tarde y se prolongaba a menudo hasta bien entrada la noche sobre todo si había invitados. Las clases trabajadoras (en los periodos de monarquía y república temprana) cenaban gachas o purés llamados pulspreparados con farro, sal y grasas, a veces con aceite de oliva y verduras. Las clases altas añadían a su puls queso, miel, huevos, carne o pescado. Sin embargo, más adelante al finalizar la república la cena se dividió en tres platos: la entrada (gustatio), el plato fuerte (primae mensae) y el postre (secundae mensae).

Gastronomía

Una de las innovaciones más importantes que nos trajeron los romanos fueron los injertos. Esto, junto a la forma intensiva del cultivo del olivar, dio lugar a la incorporación por toda Hispania de nuevos alimentos como el farro, las lentejas, guisantes, col, lechuga… Preparaban las acelgas con mostaza, y los cardos eran solo para las clases altas. Además, las ortigas eran utilizadas para alimentar al ejército. Las clases humildes usarían los garbanzos para preparar el puls.

Restos de garum con los que se pudo obtener la receta original romana
Restos de garum con los que se pudo obtener la receta original romana

Al llegar los romanos a la Península Ulterior (Andalucía) quedaron maravillados con sus costas y la pesca de la zona, pues encontraron grandes atunes de carne sabrosa, la cual se acompañaba con el famoso garum: la salsa por excelencia de los romanos. Se preparaba con las tripas de caballas y boquerones del mediterráneo, y en Hispania se establecieron los principales puntos de exportación de garum para todo el imperio.

La cerveza, aunque conocida, era una bebida vulgar: los romanos eran amantes del vino, y el cultivo de la vid se extendió por toda la Península. Como no controlaban la fermentación, a menudo mezclaban el vino con agua antes de consumirlo. De hecho, preparaban diferentes tipos de vino para acompañar a todo tipo de platos: los entrantes de la cena eran unos platos livianos pero sabrosos, acompañados de muslum, un vino mezclado con miel. Tenían el passum, un vino hecho de pasas, dulce pero fuerte, y el conditum, con vino, miel y especias ya maduradas.

El plato fuerte solía consistir en carne, y la decoración era casi más importante que los ingredientes. Ubres de cerda rellenas de erizos de mar, avestruz hervida en salsa dulce, marmota rellena de cerdo y piñones, jamón con higos, miel y laurel… Y precisamente del jamón, la primera referencia a algo similar al jamón serrano proviene del Imperio Romano.

En la zona interior de la Península, se preparaba este jamón salándolo en invierno durante dos semanas. La carne se va secando hasta que en primavera el calor hace que el jamón sude, durando este proceso 9 meses. Algo similar a como se prepara el jamón serrano en la actualidad.

Costumbres en la mesa

Recreación de un triclinium en Valladolid
Recreación de un triclinium en Valladolid

Cuando el Imperio estaba en su mayor esplendor, las comidas tendieron a ser cada vez más sofisticadas. Lo importante era que todo fuese fácilmente digerido y lo diurético. No le daban mucha importancia a los nutrientes, preferían disfrutar a toda costa.

Para cenar se utilizaba una habitación llamada tricliniumdonde los hombres (y más adelante también las mujeres) se recostaban en unos sillones llamados lectus triclinaris que se disponían en semicírculo por la habitación junto a la mesa para que los esclavos pudieran servir fácilmente a sus señores. Esto era especialmente para comidas formales, ya que en cenas rutinarias a menudo comían sentados alrededor de una mesa.

Ya entonces los romanos se lavaban las manos antes de comer (y también los pies) puesto que no usaban tenedor. Se comía con las manos y con dos tipos de cucharas: grande y pequeña.

Hasta aquí llega nuestro repaso por las costumbres gastronómicas de nuestros antepasados romanos. ¿Conoces más tradiciones romanas en la mesa? ¿Algunas recetas? No dudes en compartirlas con nosotros en los comentarios, y si te apasiona la cultura y la historia desde Hispania hasta nuestros días no olvides visitar nuestra web www.arenaldesevilla.com.

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